Justine

de

Donatien Alphonse François, Marqués de Sade

Sus títulos originales fueron, sucesivamente, Les infortunes de la vertu, Justine ou les Malheurs de la vertu, La nouvelle Justine ou les Malheurs de la vertu. La obra fue escrita por el marqués de Sade durante una de sus prolongadas estancias en prisión, en la Bastilla. La primera versión, titulada simplemente Los infortunios de la virtud, se redactó en sólo quince días, y su autor la dio por terminada el 8 de julio de 1787, permaneciendo inédita hasta que Apollinaire rescatara su manuscrito de el infierno de la Biblioteca Nacional Francesa a principios del siglo XX. Esta versión inicial es sensiblemente inferior en extensión a las definitivas, aunque en ella ya están presentes el argumento, situaciones y desarrollo. Tras su salida de prisión en 1790 (gracias a un decreto de la Asamblea Constituyente), Sade da a la imprenta en junio de 1791 una segunda versión más explicita en la que se amplían considerablemente las peripecias narradas.

Sade se vale en la obra de la fórmula del narrador omnisciente, que comenta el desarrollo de la trama, extrae conclusiones y exhorta al lector utilizando la segunda persona del plural. Justina trata de la vida desgraciada de Justine, una jovencita a la que la naturaleza ha dotado de un irresistible impulso hacia la virtud, pero al quedar huérfana, se enfrenta a un mundo lleno de libertinos. Ella y su hermana Juliette se ven obligadas a buscarse la vida como pueden, pero mientras que Juliette, inclinada naturalmente al vicio, decide prostituirse, lo que la lleva a alcanzar el éxito y la respetabilidad, la buena de Justine se empeña, contra viento y marea, en querer llevar una vida virtuosa.

Casi veinte años después de su separación, las dos hermanas se encuentran, sin reconocerse. Juliette es la esposa de un importante personaje, y Justine se encuentra en un absoluto desvalimiento. La segunda refiere a la primera sus desventuras en primera persona: cómo, por su inclinación a la virtud, fue una y otra vez vejada, sin encontrar nunca la paz. El relato de Justine ocupa la mayor parte del libro. Al terminar, Justine, es reconocida por Juliette, quien decide ayudarla, pero, poco después, la pobre Justine es alcanzada por un rayo, sin posibilidad de gozar de la vida tranquila que su hermana está resuelta a proporcionarle.


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